Asimismo, y a diferencia del método actual usado por los bancos centrales, es la forma en la que se crea dinero en la nueva economía digital y se distribuye entre todos lo que contribuyen a realizar este trabajo.
Estas recompensas por trabajar en el mantenimiento de la infraestructura de una blockchain son uno de los motivos por los que Bitcoin y las criptomonedas en general han comenzado a hacerse populares en el mundo. Y es que la minería se ha vuelto una tranquila y segura forma de recibir ingresos pasivos.
Pero por más atractivo que se oiga, no todo es tan sencillo. Aunque cualquier persona puede minar la criptomoneda que desee con la computadora que desee, no significa que va a obtener cuantiosos beneficios económicos por hacerlo. Es necesario tener una computadora cuyos recursos puedan contribuir significativamente al mantenimiento de la red.
En el caso de las primeras blockchains desarrolladas, las cuales poseen algoritmos intensivos en procesamiento, como las de Bitcoin, Litecoin o Dash, la minería de criptomonedas se ha facilitado a través de la creación de mineros dedicados en exclusividad al procesamiento de estas monedas (mejor conocidos como mineros ASIC): aparatos que tan solo necesitan conectarse a una toma de corriente, prender y configurar. Sin embargo, para otras blockchains que trabajan con algoritmos intensivos en memoria como Ethereum, Sia o el recientemente lanzado Zcash, el trabajo no resulta tan sencillo.
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