Mientras tanto, la primera línea se reserva a una cadena alfanumérica que es la huella dactilar del bloque anterior y sirve para engarzar ambos. Actualmente, la cadena de registros en bloques que sustenta a Bitcoin ocupa más de 100 GB, más del doble que hace un año. Además existen entre 4.500 y 5.000 nodos u ordenadores de Bitcoin que están activos todo el tiempo.
Las operaciones que se registran, en realidad transferencias realizadas en Bitcoins, no tienen vuelta atrás. Una vez se agregan, ya no se pueden borrar. Además, es muy difícil hacer cambios, puesto que la información se replica en todos los nodos, y variarla en alguno de ellos sería terriblemente sospechoso. Llegado el caso, los cambios se podrían hacer, pero con el consenso de la mayoría de nodos. La naturaleza distribuida de Blockchain protege la información que aparece en los bloques frente a hackers, que para salirse con la suya tendrían que convencer a todos los nodos. Es decir, al estar distribuido, se convierte en un sistema muy resistente a ataques, fallos o falsificaciones.
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